Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡Qué hombre tan especial! —se dijo pensando en Roberto—;» no se ha sorprendido de la enormidad de las tres cosas que he puesto como condición para que consiga la mano de mi hija. Pero bien tranquilo debo estar; (cómo es posible que en el corto transcurso de un año sea el colono más opulento; que además haga desistir a don Juan de su proyectado enlace con mi hija, y, lo que es más difÃcil aún, que adquiera tÃtulos de nobleza hasta el punto de ser la primera entidad de las colonias de estas montañas? Bien seguro puedo estar de que no conseguirá esto aunque haga indecibles esfuerzos
Don Diego llego a su casa.
—Hija mÃa-dijola el hidalgo-ya no te llevo al convento.
—Pero, ¿no accederéis a que me una con el hombre que amo?
Don Diego refirió a su hija cuanto habÃa exigido al capitán Roberto.
—En ese caso, padre mÃo-respondió la joven—, yo seré tu esposa; tengo la certeza de que, aunque os parezca imposible, ha de conseguir vencer las dificultades, llegando a ser el más noble, y el más opulento, y haciendo que don Juan renuncie a mi amor.
Una sonrisa incrédula dibujóse en los labios de hidalgo Medina.