Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Ya lo creo que lo sé. ¡Parece imposible que Dios, que todo lo puede, permita que el puñal de ú vil asesino hiera el pecho de un hombre tan honrado y virtuoso como vuestro padre!
—Es cierto, Juan-respondió LucÃa exhalando un hondo suspiro.
—En fin, ya do hay remedio, y, por lo tanto, lo único que debemos hacer es procurar vuestra tranquilidad.
—DifÃcil es que lo consiga.
—¿Por qué?
—Puedo asegurarte que ni aun hallándome a bordo de este bergantÃn, cuyas buenas condiciones veleras me han elogiado, me considero libre de la persecución de ése hombre.
—No temáis. ¡Ojalá le viera ahora al alcance de mi mano! Poca guerra habÃa de dar al mundo.
—Creéis que no ha dé hacer gestiones para encontrarme?.
—Serán inútiles.
—¿Luego piensas que continúe a bordo?