Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —No temáis. Don Andrés no se atreverá a ir a la corte, donde le conocen más que él desea. ¿No tenéis en Madrid una tÃa?
—SÃ, doña Beatriz de Mondéjar; una señora respetabilÃsima, que hace poco enviudó del conde de Peñalosa.
—Pues en ese caso, no abriguéis el más pequeño temor. El hidalgo Montiño no irá a Madrid.
—¿Y durante el camino?
—Durante el camino-respondió Juan Roberto, —os acompañarán Teresa y mà segundo. Llámanle de apodo Manazas, y nunca he visto un sobrenombre mejor aplicado. Es un hambre más duro que los mástiles de este buque.
—¿Y persona de toda tu confianza?
—Ya lo creo; cuando me decido a que os acompañe, ya comprenderéis que me la inspira absoluta.
—Bien, Juan, haré lo que me indicas. Mi desee hubiese sido continuar a tu lado, pero bien comprendo que es imposible.
—De todo punto.
- ¿Y por qué tú, que tan bueno fuiste siempre, no abandona esta vida azarosa?