Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —No puedo. En primer lugar, porque necesito vengarme de Montiño, de ese miserable que tanto daño nos ha hecho a todos, y en las condiciones en que actualmente me encuentro, es más fácil que consiga mi propósito. ¿Cómo hubiera sido posible que os arrancase de los brazos del hidalgo Montiño sin la ayuda de mis bravos y leales marinos, que me acompañaron? Además, estos pobres muchachos me adoran, y no los quiero ni puedo abandonar.
—Pero te expones.
—No lo creáis, señorita. Como comprendéis, ye no he de cometer piraterÃas, por el contrario, estoy dispuesto a rehusar el combate; y como el Rayo tiene tan excelentes condiciones veleras, no me faltarán medios de salir adelante.
—¿Y cuándo crees que divisemos tierra?
—Muy pronto. Con toda intención he ordenado que larguen todo el aparejo, y como el 'viento nos favorece...
—¡Ah, Juan, cuán bueno eres y cuán injusta he sido contigo!
—Vos no habéis tenido la culpa señorita, y por lo tanto, no puedo guardaros el más pequeño rencor. Ya os habrá dicho Teresa que me dieron un narcótico, y por eso no pude defender a vuestro padre. ¡Ah! si no hubiese sido por eso, yo os aseguro que me hubieran quitado la vida o no hubiesen conseguido su infame propósito.
—¿Y como pudiste salvarte tú?