Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Por «n milagro, señorita; pues creyéndome muerto me arrojaron al mar. Afortunadamente para mÃ, Dios no permitió que pereciese entre las olas...
—¡Pobre Juan!
—Bien digno soy de que me compadezcáis, pues he sufrido mucho. Y ahora, señorita, voy a daros una grata nueva. Embebecidos en la con versación ¿ habÃa olvidado deciros lo mas esencial.
LucÃa fijó sus ojos en Juan Roberto.
—Sabed que una casualidad me hizo tener noticia de dónde ocultaba Montiño las riquezas da vuestro padre.
—¿Es posible?
—Si-continuó el marino:-el bribón las guardaba en un subterráneo que hay en la casa donde habitaba en Castro, y me apoderé de ellas para devolvérosla en sn dÃa.
—¿Esto más?
—SÃ; ese infame no se ha lucrado ni con un solo escudo. Alhajas, metálico, todo obra en mà poder, y os lo entregaré ahora. De este modo, no tendréis ni aun el temor de ser gravosa a vuestra tÃa.
—Es cierto, Juan.
Y la joven.le dirigió una mirada de profunda gratitud.
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