Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Transcurrieron tres dÃas.
Durante ellos no se habÃa descubierto desde el Rayo una sola vela.
Los piratas empezaban a quejarse de la quietud que tanto en el cielo como en el mar reinaba. v Si a embargo, como si la naturaleza hubiese querido complacerles, una tarde advirtieron en el horizonte algunas pequeñas nubes rojas, presagiando la proximidad del huracán.
Aunque apenas sentÃanse algunas ligeras rachas, Juan Roberto, temeroso de que aquel terrible huésped de los mares desplegara súbitamente sus poderosas alas, mandó arriar velas, no dejando en la popa más que el foque y el contrafoque.
Como el viento era favorable y algo fuerte, esto bastaba para que el Rayo deslizarase con rapidez sobre las olas.
Hallábase el sol bastante alto, cuando un grumete desde la cofa del mayor anunció qua se descubrÃa una vela.
lo mediatamente Juan. Roberto tomó el anteojo.
—Pregunta-dÃjole a Calabrote,'-por dónde se descubre esa vela.
El marinero obedeció, aplicando la bocina a sus labios,
