Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo ¡ El grumete respondía un momento después, que el buque hallábase a gran distancia hacia el Norte, y que parecía seguir el mismo derrotero que el Sayo
Una sonrisa dibujóse en los labios de los piratas.
La esperanza de que aquel buque les ofreciese un buen botín nació en todos bus corazones.
Juan Roberto subió al puente y dirigió el anteojo hacia el sitio que acababa de indicar el grumete.
Con efecto, entre la bruma descubríanse las blancas velas de un bergantín.
Su proa se hallaba puesta hacia las aguas que surcaba el Ray.
—¡Ira del cielo!-exclamó el capitán.-¿Cuánto apostamos a que ese buque tiene ganas de bromas? Pero no ha de salirse con la suya. A ver, muchachos, desplegad la gavia, y tú, timonel, guía con rumbo hacia el Sur.
Las órdenes del capitán fueron ejecutadas con esa rapidez que exigen las maniobras marítimas.
El Rayo giró gallardamente, presentando su popa al otro buque.
Entonces apresuró su movimiento
—¿Váis a hacer creer a ese bergantín que tratamos de huir?-preguntó Calabrote.
El capitán permaneció silencioso.