Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo ¡Desgraciado el que no cumpla con su deber!
Las órdenes fueron ejecutadas.
—Pero ¿en qué piensa el capitán?-preguntábanse los unos a los otros,-Ese bergantÃn serÃa una buena presa, y no parece que, supera en nada al Rayo ¡Vaya un capitán de piratas, que huye en presencia del enemigo! No se parece a Bartolessi que apenas descubrÃa una vela en lontananza, mandaba largar todo el aparejo para llegar antes al adversario.
Juan Roberto proseguÃa impasible en el puente.
—¿Sabes, Calabrote-dijo después de un momento de flexión-que ese bergantÃn es casi tan veloz o como el Rayo?
—Con efecto; sin duda ha echado agua en sus velas, pues avanza más que una gaviota,
—Seguiremos su ejemplo.
—Pero decidme, capitán ¿por que esquiváis que nuestros cañones cambien algunas de sus elocuentes palabras con las bocas de bronce de ese bergantin?
Juan Roberto se encogió de hombros.
Luego observo de nuevo con su anteojo.
El bergantÃn enemigo se hallaba mucho más próximo.
—No cabe duda; han mojado sus Velas, y tienen, un visible interés en darnos caza. Aunque no han de conseguirlo, conviene que nos preparemos. Calabrota que carguen los cañones.