Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Perfectamente.
—Me parece que allà puedo considerarlas seguras.
—Desde luego. Bien os consta que esa cueva inspira a los sencillos pescadores de la villa que habéis nombrado el más terrible pavor, y no se aventura rÃan a entrar en ella, aunque supiesen que habÃan de hallar una fortuna mucho mayor que la que tratáis de esconder.
—¿Da manera que no te parece mala la elección del sitio?
—No puede ser más apropósito.
* * *Pocas horas después, descubrióse en el horizonte el puerto de Castro.
Juan Roberto esperó a que la noche tendiese sus lúgubres alas.
Guando esto sucedió, ordenó qué echasen al agua.
En el interior colocó un capitán el arca que encerraba sus riquezas; y cuando esto se hubo verificado, hizo una señal a Calabrote para que le siguiese.
Algunos marineros esperaban junto a la mura que el capitán les diese órdenes para que se apoderaran de los remos.
Pero no fué asÃ.
Juan Roberto querÃa ir solo con el viejo marinero, pues este era el único que le inspiraba la más complete confianza.