Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Pocos momentos después la operación se hallaba terminada, y nadie hubiera podido conocer que habÃa sido removida aquella tierra caliza.
Entonces salieron de la gruta.
—Ahora, Calabrote-dijo Juan,-voy a ver a Cándida y a hacerla entrega de algún dinero. La pobre estará sin recursos.
—¿Os aguardo aqu�
—No, ven conmigo; seré breve, pues deseo que nos demos a la vela antes que empiece a amanecer.
Juan Roberto llameaba poco después en la casa de Cándida.
Esta se despertó;
Hallábase muy intranquila desde la ultima vez que vió a su amado.
Su corazón latió con fuerza.
—¿Será él Dios mÃo? —se preguntó.
Y sus ojos fijáronse en la imagen de la Virgen, cuya escultura veÃale en una mesa, y que constantemente estaba alumbrada por una pequeña lámpara.
Cándida saltó de su lecho, vistióse con una rapidez extraordinaria, y luego Se asomó a una ventana.
Al reconocer a Juan, una sonrisa se dibujó en sus labios.
Calabrote habÃase quedado a una corta distancia.