Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡No faltaba más! Entre nosotros debe prescindirse de esas fórmulas de la etiqueta, y mucho más cuando os sentÃs enfermo.
—No sabéis lo molesto que estoy. Este remo me anuncia los cambios atmosféricos con más certeza que indica la brújula la orientación.
—Lo creo, querido amigo.
—Únicamente por esto me he determinado a enviaros un aviso, en la seguridad de que serÃais tan amable que vendrÃais a mi camarote.
—Ya veis que acertasteis.
—Desde luego. Ahora, mi querido don Andrés, echemos un trago. ¿Qué preferÃs, vino o aguardiente? El primero es un Borgoña superior; y en cuanto al segundo, conforta el estómago de un modo extraordinario.
—Probaré el Borgoña.
—Vaya, pues-dijo el capitán, tomando una de las botellas y escanciando el vino en un vaso.
—En cuanto a vos, Stauton, no necesito haceros la pregunta de lo que os agrada.
Y el capitán le entregó un vaso de aguardiente, que el segundo de la galera bebió como si se tratase de consumir un poco de agua.
—Excelente-dijo luego paladeándole.
—Con seguridad que no excederá el mérito de ese licor al del Borgoña que acabo de beber.