Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Luego hizo lo propio con las piernas del hidalgo, tomándole entre sus atléticos brazos como si hubiese sido un niño.
—Yo me encargo de él-dijo el marinero— En la bodega nos encontraremos muy a gusto. ¿No es verdad, Montiño?
Este respondió con un ronco gemido.
Calabrote salió de la cámara con su carga.
—¡Ah!-exclamó Montiño-¡yo te juro que has de acordarte de mÃ, viejo pirata de Lucifer!
—Echa, echa por esa boca todo lo que quieras, que poco me importa.
—Mi venganza será horrible.
—Va lo veremos. Por el pronto, no he de proporcionarte muy buenos ratos en la bodega, viejo ladino y miserable.
Un momento después, Calabrote llegó a la bodega y dejó su carga del mismo modo que si se tratase de soltar un fardo de vÃveres.
—¡ Ajajá! De fijo que te encuentras a gusto.
Y una carcajada se escapó de los labios del marinero.