Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Exactamente lo mismo.
—Sea como queráis, PepÃn; yo he tratado de haceros un servicio, y supuesto que no habéis querido aceptar mis condiciones, que, después de todo, no son muy onerosas, haced lo que os plazca.
Y Carranza se puso en pie.
Viendo que el joven no le detenÃa, aproximóse de nuevo.
—Estoy decidido a concederos un plazo para que lo reflexionéis-dijo.
—Como queráis.
—Pasados dos o tres dÃas volveré por aquÃ.
PepÃn se encogió de hombros.
* * *Carranza salió del aposento.
Al repasar la galerÃa que terminaba en el salón de espera del palacio, el comediante se detuvo.
Acababa de hallarse frente a frente con una antigua conocida.
Esta era Teresa, que habÃa sostenido amorosas relaciones con Carranza algunos años antes.
Teresa le conoció en seguida.
—¡Carranza!
—¿Qué haces en esta casa?
—He venido acompañando a una sobrina de la condesa.
—¿ Pero vives aqu�