Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo PepÃn, apenas salió Carranza del aposento, quedóse profundamente preocupado.
—¿ Será verdad lo que ese miserable me ha dicho?-se preguntó—. ¿Pero quién hace caso de sus advertencias? Lo probable es que su objeto al venir a esta casa no haya sido otro que llevarse los trescientos escudos que me ha pedido.
DisponÃase el joven a acostarse, pues ya era una hora bastante avanzada, cuando cambió repentinamente de idea.
—Bueno es prevenirse de todas maneras-se dijo—. Carranza es uno de los secuaces de don Rodrigo, y es posible que haya algún fundamento en lo que me ha advertido.
Y el joven llamó.
El escudero Barroso presentóse inmediatamente en la estancia.
—Dame la capá y el sombrero, que necesito salir.
—Al instante, señor.
—¿ Sabes si mi madre se ha retirado ya?
~ SÃ, señor; ha estado acompañada de las señoritas LucÃa y Elvira, y ya se han separado.
—Muy bien. Sabes la oposición que tiene mi madre a qué salga dé noche, y no quiero darla el más pequeño disgusto.
—¿Os acompaño?
