Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¿ Y cómo es eso?
—Es la doncella de una sobrina de doña Beatriz.
—¿ Y la has hablado?
—No; por el contrario, he querido esquivar su presencia.
—Lo probable es que no te conozca. Entonces eras un muchacho enfermizo, y hoy te has hecho un robusto mozo.
—La verdad es que esto puede traerme una complicación.
—No te preocupes. En último caso, tienes el recurso de negar. Ella no puede creer ni remotamente que el pobre PepÃn haya llegado a ser el ilustre conde de Peñalosa.
—Y a propósito del condado, ¿ sabes que esta noche he visto a Carranza? — ¡Buen perillán!
—El objeto de su visita era manifestarme que mis enemigos tratan de darme muerte.
—¡Hola, hola!
—Eso me ha dicho; pero si he de hablarte con franqueza, no he dado crédito a sus palabras. Seguramente todo fue un pretexto para que le entregase trescientos escudos que me pidió.
—¿Y que no le darÃas?
—Desde luego.
—Posible es que tu suposición sea acertada; pero de todas maderas conviene que procures indagar la verdad.
—Lo haré.