Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —No puedes imaginarte-prosiguió Teresa—, el sinnúmero de desgracias que han afligido al pobre Juan.
—No lo dudo.
—Desde que conseguiste escapar de Castro, perdió el uso de la palabra, de manera que ni justificarse podÃa.
—¡Pobre hermano mÃo!
Teresa refirió al joven detalladamente cuanto habÃa pasado, y de qué modo habÃa sido ella arrancada del poder de Montiño por Bartolessi.
—Ahora bien-prosiguió Teresa—; no satisfecho el infame don Andrés con el sinnúmero de crÃmenes que acabo de referirte, y temiendo que la hija de don Pedro Medrano se constituyese en su mortal enemiga al saber lo ocurrido, pensó desposarse con ella.
—¡ Qué infame!
—De este modo incapacitaba a la joven para que reclamase en contra suya, y al propio tiempo hacÃase! dueño de las riquezas de LucÃa.
—Es cierto.
—La pobre joven, que ignoraba por completo que aquel hombre habÃa sido el matador de su padre, y que temÃa la presencia efe tu hermano, decidióse a enlazarse con don Andrés.
