Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo El general castellano Vargas, más fuerte que nunca con su fácil victoria, y resuelto a ejecutar a todo trance los planes del rey su amo, avanzó directamente hacia Zaragoza, en donde entró con sus tropas el día 12 de noviembre.
Sagaz y mañoso como su soberano, Vargas no usó en el primer momento rigor alguno.
Limitóse a ocupar militarmente los puntos más estratégicos de la ciudad, y esperó.
Por aquellos días llegó también a Zaragoza el marqués de Lombay.
Inmediatamente entró en tratos con los diputados, advirtiéndoles que Felipe II quería usar de magnanimidad con los vencidos y estaba dispuesto a entablar un arreglo que concíbase la autoridad real con los fueros aragoneses.
Los emisarios del rey y los capitanes de su ejercito procuraron divulgar estas buenas disposiciones.
Así lograron que renaciese la confianza entre los menos suspicaces.