Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo El caballero Velázquez tuvo poco después una secreta conferencia con el padre Chaves, a la cual asistió Vázquez también; y al dÃa siguiente a primera hora partió para Aragón, como el rey le habÃa encargado.
El dÃa 18 de diciembre, hacia el mediodÃa, entraba en Zaragoza el delegado extraordinario de Felipe II.
Aquella misma tarde celebró una larga y misteriosa entrevista con el marqués de Lombay y don Alfonso de Vargas en el alojamiento de este último.
Graves debieron ser los asuntos entre nuestros tres personajes debatidos, y muy severas las órdenes del rey que iban encerradas en aquel pliego misterioso, puesto que, cuando se separaron, todos tres mostraban el semblante taciturno y sombrÃa la mirada.
En los ojos del general Vargas centelleaba uno de aquellos rayos de tremenda ira que eran habituales en su rudo temperamento de soldado.
Aquella misma tarde, el veterano capitán Juan de Velasco, hombre de carácter duro, que se habÃa templado a fuerza de cuchilladas en las guerras de Italia y Flandes, comparecÃa ante su general, llamado por éste, que tenÃa en él ciega confianza y que sabÃa que nadie como él era a propósito para desempeñar las más arduas comisiones del servicio.
—¿ Qué tiene que mandar mi general?-preguntó el señor Juan de Velasco al hallarse en la presencia de Vargas.