Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡Por Dios, que estoy sudando más agua que ha caÃdo esta noche, y que, por más que me devano los sesos, no sé cómo voy a componérmelas para llevar a este desdichado hasta Aranjuez, que es el pueblo más próximo!
Estas consideraciones se hacÃa Mauricio, cuando llegó hasta él el rumor que producÃan las pisadas de un corcel.
El joven dirigió sus ojos hacia el sitio en que el ruido se sentÃa.
—Ahora sólo faltaba que me hallasen los cuadrilleros con este hombre, y que creyesen que yo le habÃa herido.
Afortunadamente, los temores de Mauricio no se realizaron.
Los que llegaban eran un caballero y su criado.
El primero montaba un magnifico corcel, blanco como la nieve.
Su ancho sombrero iba adornado con una amarilla pluma.
El hidalgo iba a seguir su camino sin reparar en el rapaz, cuando éste exclamó:
—¡ Ayudadme, señores, que este joven caballero se me muere!
El doctor Santibáñez, pues no era otro el jinete, refrenó su corcel al oÃr aquellas palabras, dirigiendo sus ojos hacia el moribundo.
—¿ Qué es esto, muchacho?-preguntó a Mauricio.