Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo La noche se hallaba muy oscura, lo que agradó sobremanera al hidalgo, que a cada instante creÃa ver al astuto Colasillo.
Cuando estuvo cerca de su casa, disponÃase a enviar recado a uno de sus sirvientes, cuando la casualidad hizo que no necesitase apelar a este recurso, pues vió a un anciano que se hallaba a su servicio hacÃa muchos años.
—Roque-dÃjole el hidalgo.
El anciano se aproximó.
—¡Ah! ¿Sois vos, don...?
—Silencio-interrumpió Peñalosa-Es necesario que, sin pérdida de tiempo, ensilles un corcel y me lo traigas, asà como dos de mis mejores pistolas.
—Perfectamente.
—También abrirás con esta llave el arca que hay en mi habitación, sacando de ella un bolsillo lleno de oro que encontrarás en uno de los ángulos. Te espero con lo que te he dicho en aquella hosterÃa. Estaré en una de.las habitaciones reservadas.
El anciano Roque se separó de su señor.
Media hora después, don Rodrigo le vió penetrar en la hosterÃa.
—Señor, el caballo está dispuesto; he aquà el bolsillo y las pistolas.