Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Cuando Colasillo logró hacerse paso con sus compañeros, el hidalgo Peñalosa ya se encontraba fuera de su alcance.
Don Rodrigo penetró en una hosterÃa.
Se hallaba jadeante.
Una extraordinaria.palidez cubrÃa su rostro.
—No cabe duda-exclamó, dejándose caer sobre un banco—; ese joven es don Luis de Acebedo. Es indudable que consiguió curarse, y que si permanezco en Madrid, tendré en él un terrible enemigo. Por lo tanto, forzoso es alejarse de la corte por algún tiempo, renunciando por ahora, y quizás para siempre, al condado de Peñalosa.
Don Rodrigo quedóse profundamente pensativo.
—No parece sino que el infierno se goza en echar por tierra todos mis planes. ¿ Qué he conseguido con hacer que maten a PepÃn? Que el asunto se complique todavÃa más y surja de su tumba un hombre a quien creÃa más “muerto que a mi mismo hermano. Luego, todos aquellos que suponÃa mis cómplices, contribuyeron a venderme. ¿ Cómo habÃa yo de creer que Mauricio, ese miserable rapaz, me hiciera traición, después de haberle recogido en mi casa? Aun de Carranza, no me sorprende; es un bribón que siempre se ha portado mal conmigo.
Don Rodrigo permaneció una hora en la hosterÃa.
Cuando llegó la noche, embozóse en su capa, saliendo del establecimiento.