Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Pardiez!-respondió el interpelado;-ya que no pueda entendérmelas con el viejo mosto de Castilla y Aragón, beberé de este brebaje, que después de todo no me desagrada.
Y Calabrote dirigió una sonrisa al hidalgo.
Luego, fijando sus negros ojos en don Rodrigo, preguntó:
—Caballero, vais a dispensarme si os hago una pregunta, aunque no tengo el honor de conoceros.
Don Rodrigo palideció ligeramente.
—Veo por vuestro traje que no sois hijo de estas montañas.
—Con efesto.
—¿Tal vez venÃs de La Coruña?
—No; es al punto a donde me dirijo.
—¿Y de dónde venÃs?
—De Castilla.
—¿Tal vez de la corte?
—No, de Burgos.
—¡Buena tierra para no separarse mucho del fuego! Recuerdo que estuve en esa ciudad hace años y sentà un frÃo espantoso, y eso que tengo costumbre de visitar algunos paÃses cuyo clima no es may benigno. Y decidme, caballero, ¿hace poco que llegastéis a Asturias?
—SÃ, hace poco.