Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —No, señor; estaba cubierto con ramas puestas encima deliberadamente.
—No comprendo.
—Ahora lo comprenderéis.-respondió Montiño-Al faltarme la tierra, caà sobre un cuerpo blando.
—Esa fué vuestra fortuna.
—No le daréis ese nombre cuando sopáis que habÃa caÃdo sobra un oso formidable para el que habÃase construido la trampa. Quedeme muerto de espanto. El oso, aunque se hallaba herido de muerte por el golpe que recibió al caer, más dos balazos que le habÃan dado en la cabeza, aún lanzaba espantosos resoplidos y miradas fosforescentes que me hacÃan estremecer.
—No lo dudo. La verdad que la situación no era de las más apetecibles.
—Aún se me erizan los cabellos y me estremezco al pensarlo.
—¿De manera que vuestro huésped se halla en el fondo del barranco?
—SÃ, señor; y si lo dudáis, acercaos y veréis que enorme es.
Don Rodrigo se aproximó, viendo, con afecto, la masa obscura que formaba en al fondo del barranco el cuerpo formidable del oso.
Luego el hidalgo aproximóse de nuevo a Montiño.