Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¿ Pero creéis que esa enfermedad pueda ocasionarle la muerte?
—Padre, los médicos no acostumbran a aventurar juicios; pero, si he de hablaros con franqueza, si la prisión de Antonio Pérez es muy larga, posible es que no haya medio de salvación.
—¡ Dios, en sus altos designios, sabe castigar a los hombres sin que la justicia humana lo realice!
En cuanto al encargo que me hicisteis en nombre del rey, me ha sido de todo punto imposible verificarlo. Me refiero a las cartas que don Felipe escribió a su secretario.
—El enfermo no habrá dormido, y como es natural, os fué de todo punto imposible buscar esos documentos:.
—No; Antonio Pérez no pareció desconfiar de mÃ, y a eso de las tres de la mañana durmióse profundamente.
Chaves no apartaba los ojos de los del médico.
—Entonces-prosiguió éste—, registré una pequeña arca que hay en su calabozo; no hallando lo que buscaba, me aproximé al lecho, y con la mayor cautela fuà examinando hasta el último rincón de la estancia.
—¿Y no hallásteis las cartas del rey?
—No, señor; no las hallé, y tengo la seguridad de que no se encuentran en poder de Pérez.
¡Es extraño!