Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¿Por qué?-preguntó aquél, no admitiendo la duda.
Espinosa contestó, volviendo a su buen humor:
—¡ Rey de Portugal un pastelero! i No va a reÃrse poco Catalina cuando lo sepa!
—Es que no lo sabrá más que en el caso de que w aceptéis-dijo-el fraile.
—¡Cómo!
—Lo dicho: porque el rehusar os impone silencio; de lo contrario, comprometéis a dos caballeros, cuyo único delito serÃa el excesivo amor a su patria.
Fray Miguel debÃa haber hablado en singular, porque el capitán Báez era castellano viejo; pero en aquella ocasión, no habÃa ningún mal en pasar por portugués.
—Tenéis razón-contestó el pastelero—. No seré yo el que os comprometa, charlando más de lo necesario yo también sé cumplir las leyes de la caballerÃa. Haced cuenta que nada me habéis dicho,
Es decir?...
—Que todo lo he olvidado.
—¿Es esa vuestra resolución?
—Es la que me aconseja la prudencia.
—En ese casó, no hablemos más del asunto; echemos el último brindis, y a acostarse. Ya debe ser una hora muy avanzada.
Espinosa no tuvo que llenar más que su copa; las dejos otros rebosaban.