Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo No tardó en conocer el pastelero, al ver el semblante del fraile que éste estaba preocupado, y que tenÃa que decirle alguna cosa grave.
—¿Qué hay?-le preguntó con ansiedad.
—¡Que seguÃs siempre siendo el mismo, es decir, incorregible! — contestó fray Miguel con cierta acritud.
—¿Por qué me decÃs eso?
—Acabo de encontrar a Catalina, que salÃa. Vuestras relaciones con esa mujer acabarán de comprometer nuestra causa.
—¡Batáis en un error!-contestó el hostelero suspirando—. Catalina sale para no volver a entrar...
—Más vale asÃ.
—Además, be tenido ana nueva ocasión de apercibirme de sus sentimientos. Me ha hecho notar para jurarme que no cometerá nunca una felonÃa, que ella es la única persona que podrÃa desenmascararnos, nada más que con hacer públicos mis antecedentes.
—¡Diablo!-exclamó Miguel de la manera más pagana que puede adoptar un fraile—. ¡Pues es cosa de pensarlo maduramente!
—¡No hay para qué!
—Pues yo creo que sÃ.
—Respondo de ella.