Diarios & Carta al padre

Diarios & Carta al padre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era entonces cuando habría necesitado que me animases, entonces y en todos los aspectos. Y es que tu sola presencia física bastaba para anonadarme. Por ejemplo, recuerdo que muchas veces nos desnudábamos juntos en una caseta[945]. Yo flaco, débil, poca cosa; tú fuerte, grande, ancho. Yo ni siquiera necesitaba salir de la caseta para sentirme un guiñapo, y no sólo a tus ojos, sino a los del mundo entero, pues tú eras para mí la medida de todas las cosas. Luego salíamos de la caseta y nos mostrábamos a las miradas, yo cogido de tu mano, un pequeño esqueleto que caminaba inseguro, descalzo sobre las tablas, que te nía miedo al agua y era incapaz de imitar tus evoluciones natatorias, que ejecutabas sin cesar para mí con la mejor de las intenciones, pero con el único efecto de avergonzarme profundamente; entonces la desesperación se apoderaba de mí, y en tales ocasiones todas mis malas experiencias en todos los terrenos parecían formar un conjunto grandiosamente armónico. Me sentía un poco mejor las pocas veces que tú te desnudabas primero y yo me quedaba solo en la caseta y podía aplazar la vergüenza de aparecer en público, hasta el momento en que por fin venías a ver qué sucedía y me sacabas afuera. Yo te agradecía que, al menos en apariencia, no te dieras cuenta de lo mal que lo pasaba, además me sentía orgulloso del cuerpo de mi padre. Por lo demás, esa diferencia sigue existiendo hoy en día entre nosotros en un grado similar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker