Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Tampoco podía refugiarme de ti en el judaísmo. De por sí, el judaísmo habría podido ser un buen refugio; es más, habría podido ser nuestro punto de encuentro o nuestro común punto de partida. Pero el judaísmo que me transmitiste fue muy peculiar. Con el paso de los años he adoptado más o menos tres posturas diferentes hacia él.
De pequeño, siguiendo tu criterio, me reprochaba no ir lo bastante al templo, no ayunar, etc. Pero no era a mí mismo, sino a ti a quien creía perjudicar con ello, y el sentimiento de culpa, siempre a punto, me invadía.