Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Circuncisión en Rusia. En todos los lugares de la casa en los que hay puertas se colocan tablas del tamaño de la palma de la mano, con signos cabalísticos destinados a proteger a la madre, durante el periodo que va del parto a la circuncisión, de los malos espíritus, que pueden volverse especialmente peligrosos para ella y para el niño durante ese periodo, quizá porque a ella se le abrió tanto el cuerpo y este ofrece, por lo tanto, fácil acceso a todos los males, y también porque el niño no puede oponer resistencia al mal mientras no sea admitido en la Alianza. Por ello se recurre también a una enfermera, para que la madre no se quede sola ni un instante. Otra costumbre útil para expulsar a los malos espíritus es la de llevar a la habitación de la madre, hacia el anochecer, durante siete días después del parto, a excepción del viernes, a unos diez o quince niños siempre distintos bajo la guía del Belfer [‘maestro auxiliar’], para que reciten el Shemá Israel y luego regalarles golosinas[224]. Se dice que estos niños inocentes, de entre cinco y ocho años, son especialmente útiles para mantener alejados a los malos espíritus, que suelen volverse más activos al anochecer. El viernes se celebra una fiesta especial, y en general durante esa semana se suceden numerosos banquetes. La víspera de la circuncisión es cuando más se desmandan los malos espíritus, por eso la última noche es noche de guardia y la gente permanece vigilante junto a la madre hasta el amanecer. La circuncisión se efectúa casi siempre en presencia de parientes y amigos, a menudo más de cien. El privilegio de llevar al niño corresponde al más distinguido de los presentes. El circuncidador, que no recibe paga alguna por sus servicios, suele ser un borracho, pues, ocupado como está siempre, no puede participar en los banquetes y se limita a echar tragos de aguardiente. Por eso todos estos circuncidadores tienen la nariz colorada y les huele la boca. De ahí que resulte un poco repugnante verlos chupar con esa boca el miembro ensangrentado una vez realizado el corte, tal como está prescrito. El miembro se cubre luego con serrín y a los tres días más o menos ya está sano.