Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre _______
No puedo comprenderlo, ni siquiera creerlo. Sólo de vez en cuando vivo dentro de una palabrita, en cuya metafonÃa (arriba, stösst, ‘empuje’), pierdo, por ejemplo, por un instante mi inútil cabeza. La primera y la última letra son el comienzo y el final de mi sentimiento, que es parecido al de un pez.
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24 de agosto de 1911. Estar sentado al aire libre a la mesa de un café con unos conocidos y mirar a una mujer de la mesa vecina, que acaba de llegar, respira pesadamente tras sus grandes pechos y se sienta con el rostro acalorado, de un brillo trigueño. Inclina hacia atrás la cabeza, se deja ver un espeso bozo, gira los ojos hacia arriba, casi de la manera como acaso mira a veces a su marido, que ahora está leyendo a su lado una revista ilustrada. Si fuera posible convencerla de que uno, estando junto a su mujer en el café, puede leer a lo sumo un periódico, pero jamás deberÃa leer una revista. Por un momento la corpulencia de la mujer le hace cobrar consciencia de ello y se aparta un poco de la mesa.
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