Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre «Realmente no me tratan mal aquí», se dijo Liman mirando sonriente a la muchacha, «es una pena que ya no sea un jovencito y no me embarque en aventuras inciertas.» «Tiene que haber un error, señorita», dijo dándose la vuelta hacia su coche, «yo ni la he hecho llamar ni tengo la intención de irme con usted.» Desde el coche añadió todavía: No se esfuerce más.