Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre Rense, un estudiante, estaba estudiando sentado en su pequeño cuarto con vistas al patio. Llegó la criada y anunció que un joven quería hablar con Rense. ¿Cómo se llama?, preguntó Rense. La criada no lo sabía.
_______
Aquí no olvidaré a Felice, y por eso no me casaré.
¿Es completamente seguro?
Sí, estoy en situación de apreciarlo, tengo casi treinta y un años, conozco a Felice desde hace casi dos, así que necesariamente dispongo de una visión de conjunto. Pero es que, además, aquí mi forma de vivir es tal que, aunque Felice no tuviera para mí la importancia que tiene, soy incapaz de olvidar. La uniformidad, la regularidad, la comodidad y la falta de independencia de mi forma de vida me mantienen irremisiblemente atado al lugar en que me encuentre. Además, tengo una propensión mayor de lo común a una existencia cómoda y dependiente, así que yo mismo refuerzo todas las cosas nocivas. Finalmente, también estoy envejeciendo, los cambios se me hacen cada vez más difíciles. Pero en todo eso veo una gran desgracia para mí, una desgracia que sería duradera y carente de perspectivas; iría arrastrándome por la escala de valores y por los años y me volvería cada vez más triste y solitario, mientras lo soportase.
Pero ¿no has deseado para ti una vida así?