Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre No hace falta ni siquiera un empujón, sólo que me sustraigan las últimas fuerzas empleadas en mí mismo, para que caiga en una desesperación que me destroza. Al imaginarme hoy que estaría absolutamente tranquilo durante mi lectura, me pregunté qué tranquilidad sería ésa, en qué se basaría, y sólo pude decirme que sería una tranquilidad por sí misma, una gracia incomprensible, nada más.
_______
12. [de diciembre de 1913]. Y por la mañana me he levantado relativamente fresco.
_______
Ayer, al volver a casa, el chiquillo enfundado en unas ropas de color gris, que iba corriendo al lado de un grupo de niños, se golpeaba los muslos, agarraba con la otra mano a otro niño y gritaba, un poco distraídamente, cosa que yo no debería olvidar: Dnes to bylo docela hezky [‘Hoy ha sido muy bonito’].
_______
La viveza con que, gracias a un pequeño cambio de horario, caminaba yo hoy por la calle aproximadamente a las seis. Observación ridícula, cuándo extirparé estas cosas.
_______