Diarios & Carta al padre

Diarios & Carta al padre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por la tarde a Radotin[57], para retener al contable. Eso me impide quedar con Löwy, en el que pienso constantemente. En el vagón: la punta de la nariz de la vieja con una piel casi juvenilmente tersa. ¿Será que la juventud termina en la nariz y allí empieza la muerte? El modo de tragar saliva de los pasajeros, haciéndola deslizarse por la garganta, su manera de ensanchar la boca como signo de que juzgan que el viaje en tren, la combinación de los otros pasajeros, el orden en que están sentados, la temperatura del vagón, incluso el número de Pan[58] que tengo sobre mis rodillas y que algunos miran de vez en cuando (no deja de ser algo que de ningún modo esperaban ver en el vagón), son cosas irreprochables, naturales, no sospechosas, y en el fondo piensan que todo podría haber sido también mucho más fastidioso. De aquí para allá por el patio del señor Haman; un perro pone su pata en la punta de mi pie mientras lo balanceo. Niños, gallinas, algún adulto. Se encapricha conmigo una niñera, que unas veces se inclina sobre la galería y otras se esconde detrás de una puerta. Bajo sus miradas, no sé qué soy en ese momento, si indiferente, recatado, joven o viejo, descarado o cariñoso, si tengo las manos detrás o delante, si tengo frío o calor, si soy un amante de los animales o un hombre de negocios, un amigo de Haman o un solicitante, si estoy por encima de los participantes en una reunión que van saliendo del local en un bucle ininterrumpido para ir al retrete y volver, o si mi traje ligero me hace parecer ridículo, si soy judío o cristiano, etc. El caminar de aquí para allá, el sonarme la nariz, el leer de vez en cuando el número de Pan, el evitar medrosamente con los ojos la pawlatsche [‘galería’][59] para de repente darme cuenta de que está vacía, el mirar a las aves de corral, el recibir el saludo de un hombre, el ver por la ventana de la taberna una junto a otra las caras planas y ladeadas de los hombres vueltos hacia un orador, todo eso contribuye a ello. El señor Haman, que de vez en cuando sale de la reunión y al que ruego que haga uso en nuestro favor de su influencia sobre el contable, al que él trajo a nuestra tienda. Barba entre castaña y negra, que le crece alrededor de las mejillas y el mentón, ojos negros, entre ojos y barba las tonalidades oscuras de las mejillas. Es amigo de mi padre, yo lo conozco ya desde niño, y la idea de que era tostador de café me lo ha hecho siempre aún más oscuro y varonil de lo que era.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker