El Castillo
El Castillo —Frieda es mi novia —dijo K, y siguió buscando al mismo tiempo el agujero.
—Lo sé —dijo Pepi—, por eso se lo cuento, si no para usted no tendrÃa ninguna importancia.
—Comprendo —dijo K—, se refiere a que puedo estar orgulloso de haber ganado para mà a una mujer tan reservada.
—Sà —dijo ella, y rió satisfecha, como si hubiese conseguido de K un secreto acuerdo referente a Frieda.