El Castillo
El Castillo —En nombre de Klamm le conmino a responder mis preguntas.
—¿En nombre de Klamm? —repitió K—, ¿acaso le preocupan mis asuntos?
—Sobre eso —dijo Momus— no puedo juzgar y usted mucho menos, dejémoslo a su discreción. Pero le exijo en el ejercicio del cargo que ocupo, concedido por Klamm, que permanezca y responda.