El Castillo

El Castillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Cómo podría explicarlo? —dijo Olga—. Amalia no se preocupa ni de Barnabás ni de mí; en realidad no se preocupa de nadie salvo de nuestros padres, los cuida noche y día, ahora les ha preguntado si deseaban algo y se ha ido a la cocina para prepararles la comida, por ellos ha superado su cansancio y se ha levantado, pues desde el mediodía se siente mal y está aquí echada en el banco. Pero, a pesar de que no se preocupa por nosotros, dependemos de ella como si fuese la mayor, y si nos aconsejara en nuestras cosas, seguiríamos con toda seguridad sus consejos, pero no lo hace, le somos extraños. Tú tienes mucha experiencia con los hombres, vienes de fuera, ¿no te parece especialmente inteligente?

—Me parece especialmente triste —dijo K—, pero ¿cómo puede ser compatible con vuestro respeto por ella que, por ejemplo, Barnabás cumpla un servicio de mensajero que Amalia desaprueba o tal vez, incluso, desprecia?

—Si supiera que otra cosa podría hacer, abandonaría inmediatamente el servicio de mensajero que no le satisface nada.

—¿No es zapatero? —preguntó K.

—Sí, claro —dijo Olga—, él trabaja de vez en cuando para Brunswick y si quisiera tendría trabajo noche y día y ganaría bastante.

—Bueno —dijo K—, entonces tendría algo que podría sustituir el servicio de mensajero.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker