El Castillo
El Castillo —No lo es menos para mà —dijo K, y se acercaron más el uno al otro.
K quedó afectado por las desfavorables novedades de Olga, pero encontró una compensación en que allà habÃa personas a las que, al menos aparentemente, les iba casi como a él mismo, a las que se podÃa unir, con las que se podÃa entender, y no sólo en un poco como era el caso de Frieda. Si bien es cierto que fue perdiendo paulatinamente la esperanza en un éxito del mensaje de Barnabás, cuanto peor le iba a Barnabás allá arriba, en el castillo, más próximo se sentÃa K a él; jamás hubiera pensado que del pueblo pudiera partir un empeño tan desgraciado como era el de Barnabás y el de su hermana. Aún no estaba aclarado, ni mucho menos, y, finalmente, podÃa dar un vuelco, no habÃa que dejarse seducir por el carácter inocente de Olga para creer en la sinceridad de Barnabás.