El Castillo
El Castillo Asà que ésos son los funcionarios —dijo K algo vacilante—, esos ejemplares sólo se pueden encontrar entre ellos. ¿Qué hizo tu padre? Espero que se quejase de Sortini con todo vigor en el lugar competen te, si no escogió el camino más corto y seguro hasta la posada de los señores. Lo más repugnante de la historia no es la vejación a Amalia, eso se podÃa enmendar, no sé por qué le concedes tanta importancia; ¿por qué iba Sortini con semejante carta a comprometer para siempre a Amalia? Según lo que has contado, se podrÃa creer eso, pero precisamente eso resulta imposible, era fácil conseguir una satisfacción para Amalia y en unos dÃas se habrÃa olvidado el caso; Sortini no comprometió a Amalia, sino que él mismo fue quien se comprometió. Me espanta la posibilidad de que pueda producirse tal abuso de poder. Lo que en este caso no resultó, porque, para decirlo con claridad, era completamente transparente y encontró en Amalia a un enemigo más fuerte, en miles de otros casos con unas circunstancias algo más desfavorables podrÃa resultar perfectamente y, además, sin que lo supiese nadie, ni siquiera la afectada.
—Silencio —dijo Olga—, Amalia nos está mirando.