El Castillo
El Castillo Olga dejó de hablar. Todo se quedó en silencio, sólo se oía la respiración fatigosa de los padres. K, como para completar el relato de Olga, dijo sin reflexionar:
—Habéis simulado conmigo. Barnabás me trajo la carta como si fuese un mensajero con experiencia y muy ocupado y tanto tú como Amalia, que en esto estaba de acuerdo con vosotros, hicisteis como si el servicio de mensajero y las cartas no fuesen sino algo secundario.