El Castillo
El Castillo —No sabes lo que es la fidelidad —dijo ella, resistiéndose un poco a su proximidad—, el modo en que te comportas con esas muchachas no es lo más importante; el hecho de que vayas a la casa de esa familia, el olor de la habitación en tu ropa ya suponen una vergüenza insoportable para mÃ. Y, por añadidura, te vas de la escuela sin decirme nada, y te quedas con ellas parte de la noche, y cuando alguien pregunta por ti, dejas que ellas nieguen que estás allÃ, que lo nieguen apasionadamente, sobre todo la reservada, que no tiene rival. Luego sales furtivamente de la casa por un camino secreto, quizá para proteger el honor de esas muchachas, ¡el honor de esas muchachas! ¡No, no hablemos más del asunto!