El Castillo

El Castillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Comunícale entonces al señor Klamm mi agradecimiento por la admisión y por su amabilidad, agradecimiento y amabilidad que, como una persona aún no adaptada a este lugar, sé valorar en lo que se merecen. Me comportaré según sus instrucciones. Por ahora no tengo ningún deseo especial.

Barnabás, que había escuchado atento, pidió a K poder repetir el mensaje. K lo permitió y Barnabás lo repitió literalmente. Luego se levantó para despedirse.

Durante todo ese tiempo K había examinado su rostro, ahora lo hizo por última vez. Barnabás era tan alto como K, sin embargo parecía como si inclinase la mirada hacia K, eso ocurría casi con humildad, pero era imposible que ese hombre pudiese avergonzar a alguien. Cierto, no era más que un mensajero, no conocía el contenido de la carta que debía entregar, pero también su mirada, su sonrisa y su paso parecían ser un mensaje, por más que no quisiera saber nada de ellos. Y K le extendió la mano, lo que pareció sorprenderle, pues él sólo hubiese querido inclinarse.

En cuanto se hubo ido —antes de abrir la puerta se había apoyado un instante con el hombro en ella y había abarcado la sala con una mirada que no dirigió a nadie en particular—, K se dirigió a sus ayudantes:

—Voy a traer de mi habitación los planos, entonces hablaremos de nuestro próximo trabajo.

Quisieron acompañarle.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker