El Castillo
El Castillo Barnabás cedió y se alejaron de la posada. Sin embargo, K sintió que él, a pesar del gran esfuerzo, no era capaz de mantener el paso de Barnabás, que impedía la libertad de sus movimientos y que incluso en circunstancias normales todo tenía que fracasar por ese detalle, y precisamente en una de las callejuelas como aquella en la que K se había hundido en la nieve por la mañana y de la que sólo podría salir llevado por Barnabás. Pero alejó esas preocupaciones y se consoló con el silencio de Barnabás; si continuaban en silencio, entonces seguir caminando podría constituir también para Barnabás la finalidad de su compañía.