El Castillo
El Castillo Se sujetó a él con más fuerza, Barnabás casi le arrastraba, el silencio no se interrumpió; del camino K sólo sabÃa que por el estado de la calle no se habÃan desviado hacia una de esas callejuelas laterales. Se alabó por no detenerse debido a la dificultad del camino o a la preocupación de tener que regresar; para que, finalmente, le arrastrasen, aún alcanzarÃan sus fuerzas. ¿PodÃa ser el camino infinito? Durante el dÃa el castillo se habÃa presentado ante él como un fácil objetivo y el mensajero conocÃa con toda seguridad el camino más corto.
Entonces Barnabás se detuvo. ¿Dónde estaban? ¿No se podÃa seguir? ¿Se despedirÃa Barnabás de K? No le serÃa posible, K se sujetaba con tal fuerza del brazo de Barnabás que casi le hacÃa daño. ¿O podÃa haber ocurrido lo increÃble y se encontraban ya en el castillo o ante sus puertas? Sin embargo, por lo que K sabÃa, no habÃan ascendido en ningún momento. ¿O Barnabás le habÃa conducido por un camino que subÃa imperceptiblemente?
—¿Dónde estamos? —preguntó K en voz baja, más a él mismo que al otro.
—En casa —respondió Barnabás de la misma manera.
—¿En casa?
—Ahora ten cuidado, no vayas a resbalar. El camino desciende.