El Castillo
El Castillo —¿Desciende?
—Sólo son unos pasos —añadió, y ya estaba llamando a una puerta.
Abrió una joven, se encontraban ante el umbral de una gran sala, casi en plena oscuridad, pues sólo brillaba una diminuta lámpara de aceite sobre una mesa en la parte trasera de la izquierda.
—¿Quién viene contigo, Barnabás? —preguntó la muchacha.
—El agrimensor —dijo él.
—El agrimensor —repitió ella en voz alta mirando hacia la mesa. A continuación, se levantaron de allà dos ancianos, hombre y mujer, y otra joven. Saludaron a K, Barnabás le presentó a todos, eran sus padres y sus hermanas Olga y Amalia. K apenas se fijó en ellos, le quitaron la chaqueta empapada para secarla en la calefacción y K dejó que lo hicieran.
Asà pues, no ellos, sino Barnabás era quien estaba en su casa. Pero, ¿por qué estaban all� K se llevó a Barnabás aparte y dijo:
—¿Por qué has venido a tu casa? ¿O es que vivÃs en el recinto del castillo?
—¿En el recinto del castillo? —repitió Barnabás, como si no comprendiese a K.
—Barnabás —dijo K—, tú querÃas ir de la posada al castillo.