El Proceso
El Proceso Fuera, márchese dijo ella, y se incorporó rápidamente, márchese. Qué quiere, él escucha detrás de la puerta, lo escucha todo. ¡No me atormente más!
No me iré dijo K hasta que se haya calmado. Venga a la esquina opuesta de la habitación, allà no nos puede escuchar.
Ella se dejó llevar.
Piense que se trata sólo de una contrariedad, pero que no entraña ningún peligro. Ya sabe cómo me admira la señora Grubach, que es la que decide en este asunto, sobre todo considerando que el capitán es sobrino suyo. Se cree todo lo que le digo. Además, depende de mÃ, pues me ha pedido prestada una gran cantidad de dinero. Aceptaré todas sus propuestas para una aclaración de nuestro encuentro, siempre que sea oportuno, y le garantizo que la señora Grubach las creerá sinceramente y asà lo manifestará en público. No tenga conmigo ningún tipo de miramientos. Si quiere que se difunda que la he sorprendido, asà será instruida la señora Grubach y lo creerá sin perder la confianza en mÃ, tanto apego me tiene.
La señorita Bürstner contemplaba el suelo en silencio y un poco hundida.