La Condena
La Condena »Elegante caballero, le ruego me diga si es verdad lo que me han contado. ¿Hay en París hombres que sólo se visten con ropas bordadas, y casas que sólo tienen portales, y es verdad que en los días de verano el cielo es de móvil azul, sólo adornado por nubecitas blancas pegadas, todas en forma de corazón? ¿Y hay allí un Panóptico lleno de gente, donde sólo se ven árboles con los nombres de los héroes, criminales y amantes más conocidos, colgados en letreritos?
»¡Y oír, sin embargo, esas noticias! Esas noticias tan evidentemente falsas.