La metamorfosis y otros relatos
La metamorfosis y otros relatos —¿Me salvarás? —pregunta sollozando el muchacho, deslumbrado por la visión de su herida.
Asà es la gente de mi zona. Siempre esperan que el médico haga milagros. Han cambiado sus antiguas creencias; el cura se queda en su casa y desgarra sus dalmáticas una tras otra; pero el médico todo lo puede, piensan ellos, con su hábil mano quirúrgica. Bueno, como quieran; yo no les pedà que me llamaran; si quieren darme un uso erróneo, con fines religiosos, también se lo permitiré; ¿qué puede esperar un viejo médico rural despojado de su criada? Acude la familia y los ancianos del pueblo, y me desvisten; un coro de escolares, dirigido por el maestro, canta frente a la casa una sencilla melodÃa, con estas palabras:
Desnudadlo para que cure,
y si no cura, matadlo.
Sólo es un médico, sólo es un médico.
Ya estoy desnudo y, atusándome la barba, contemplo tranquilamente a la gente, cabizbajo. No pierdo mi compostura y estoy preparado para todo; me cogen por la cabeza y los pies y me llevan a la cama. Me tumban junto a la pared, al lado de la herida. Luego salen todos de la habitación, cierran la puerta; el canto cesa; las nubes ocultan la Luna; las cálidas mantas me abrigan; como sombras, las cabezas de los caballos oscilan en el hueco de las ventanas.