La metamorfosis y otros relatos
La metamorfosis y otros relatos —Por supuesto, te soltarán —dijo el viejo—, si asà lo deseas. Pero tardarán un poco, porque han mordido profundamente, como es su costumbre, y ahora han de aflojar lentamente la presa. Mientras tanto, escucha nuestra petición.
—Vuestra conducta no me ha predispuesto demasiado a escucharos —dije.
—Disculpa nuestra torpeza —dijo él, y por primera vez habló con el lastimero tono propio de su especie—; somos pobres animales, sólo tenemos nuestros dientes; para todo lo que queremos hacer, lo malo y lo bueno, sólo disponemos de nuestros dientes.
—Bueno, ¿qué quieres? —le pregunté algo irritado.