Antropologia Collins
Antropologia Collins A las mujeres les gusta hablar hasta la extenuación, y quizás sea por el siguiente motivo: porque asÃ, dado que son ellas las que nos educan, podemos aprender a hablar con rapidez.
El oÃdo es un sentido decididamente sociable, y nada se transmite con mayor facilidad que los signos acústicos, las palabras; ningún sentido es capaz de producirnos un placer más penetrante y racional. Los placeres sociales son los mayores y los más exquisitos; y por medio del lenguaje, el sentido del oÃdo nos permite sentir la sociedad, mucho mejor de lo que lo harÃa la vista sin él.
Por su parte, la vista tiene la ventaja de que nos muestra las cosas inmediatamente.
La armonÃa nos proporciona un placer muy vivo, y de ahà que a menudo los ciegos, con tal de que gocen del oÃdo, son muy alegres, mientras que los sordos, en cambio, aunque puedan ver, son en su mayorÃa muy gruñones y malhumorados. Los ciegos están privados del aspecto de los objetos, mientras que los sordos se hallan privados de la sociedad.
El olfato y el gusto no nos permiten sentir la naturaleza de las cosas, sino la modificación de nuestros órganos. El olfato parece más un sentido del entendimiento, y más agudo que el gusto; por eso se lo considera más noble, pues gracias a él también juzgamos más.